Les envío además el capítulo XVII de mi libro : Enygma, aún pendiente de revisión .
Es una mezcla de novela de terror y negra ambientada en el San Fernando de 1940.
Espero os guste.
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- Torres,¿representa para usted algo este acertijo?
- No,comisario.Pero de lo que estoy seguro es que hace cuestión de media hora no estaba ahí.
- Está bien.Dejaremos esto para más tarde.Por favor,ayúdeme a colocar los cuerpos sobre las camillas.Me gustaría que el señor Velázquez pudiera identificar el cuerpo.
El comisario Yáñez y el doctor adecuaron la sala colocando los cuerpos sobre cada camilla,cubriendo estos con una gruesa tela y utilizando la pequeña mesa auxiliar,para tapar el texto de la pared.
A continuación,el comisario salió de la habitación para hacer pasar al señor Velázquez.
- Doctor,¿se puede?
- Pase por favor caballero.Acérquese hacia aquí,a la camilla.Señor,según tengo entendido ha denunciado la desaparición de una chica que trabajaba en casa.
- Cierto señor.
- ¿Me puede decir que tiempo hace que falta?
- Unas treinta horas aproximadas.Salió a hacer unas compras,como todas las tardes,pero para la cena aún no había vuelto.
- Está bien.Antes de ver el cuerpo... ¿me podría hacer una descripción de la chica?,¿tenía alguna particularidad especial: cojera,una cicatriz facial,quizás?Me gustaría cerciorarme de que en esta camilla se encuentra la persona que busca.
- ¡Ya le dije al comisario!Era morena y menuda de no más de metro sesenta,y no,no tenía cojera,ni cicatrices,ni bizquera,ni nada parecido.Era una chica de campo.De Conil de la Frontera.Su padre,gran amigo,la dejó a mi servicio hace más de diez años ya,para que hiciera de ella una mujer.¡Más que una trabajadora es ya como mi propia hija!
- Perdone por importunarle.Acepte mis más sinceras disculpas.
El galeno destapó el rostro al cuerpo que tenía más próximo y descubrió el semblante marmoleo del joven.
- ¡¿Se está usted burlando de mí,doctor?!
- Lo siento,caballero,pero hemos tenido un problema que estamos subsanando y se han debido de cambiar las camillas de lugar.
- ¡No,espere,doctor!Creo reconocer a este joven.Es un trabajador de la salina Belén.
- ¿Está usted seguro?
- Si doctor.He pasado varias veces por dicha salina y hasta he llegado a mantener alguna conversación con él.
- Un momento,por favor.¡Comisario,venga!
Yáñez entró lo más rápido que le permitía su pesado cuerpo y se colocó entre las dos camillas,cogiéndose las rodillas con las manos,en viva sensación de ahogo tras apenas diez metros recorridos.
- ¿Qué sucede Torres?
- El señor cree reconocer al joven.Lo ha relacionado en el entorno de la salina Belén.
- Bien.Por fin alguna noticia .Era raro en un pequeño pueblo como este,que nadie echara de menos a una persona.Cuando termine aquí voy a desplazarme al cuartel a terminar unas diligencias y haré que un hombre me acompañe en breve a la salina para hablar con el propietario.
- Señor Velázquez,ahora sí vamos a ver el rostro de la chica.Como ya le habrá dicho el comisario,los daños recibidos y el avanzado estado de descomposición hacen que no sea una visión agradable,así que prepárese usted para lo peor.
- Gracias.Es de esperar,pero si es necesario para identificar a la joven lo haré.
Torres destapó el rostro del cuerpo que tenía a su derecha y descubrió la fisionomía de una chica de no más de veinticinco años,que a pesar del martirio recibido,todavía guardaba cierta tranquilidad,como si mas que muerta dormitara en un plácido catre.
- ¡Virtudes!¡No,no puede ser!¡¿No Dios,por qué?!
El afectado caballero,tomó la cara de la chica y entre lágrimas besó la herida frente,dejándose caer de rodillas,aferrando fuerte la mano derecha de su protegida que sobresalía levemente del pesado lino.
- ¡¿Por qué?!,¡¿Por qué?!
- Señor Velázquez,tranquilícese por favor.En la policía estamos haciendo todo lo posible para encontrar al responsable de esta muerte.Si puede acompañarme a la comisaría para darme la dirección de los padres de la chica,yo mismo me pondré en contacto con ellos para que decidan si proceder a su sepelio aquí o trasladarla a su ciudad natal.
- Vayamos pues.Pero antes permítame despedirme de ella por última vez comisario.
Velázquez volvió a tomar el rostro de la muchacha como ya hiciera antes y dio dos fraternales besos en las mejillas.
- Por favor comisario,cuando salga haga pasar a mi ayudante.Necesito seguir examinado al chico.Pásese por aquí cuando buenamente pueda y le informo.
- Bien Torres.Buenas tardes.
- Hasta pronto comisario.
- ¿Qué desea doctor?-preguntó Luis González buscando algún desperfecto en la sala de curas mientras entraba.
- Acércate,por favor.¿Recuerdas la falta de plasma en el cuerpo del muchacho?
- Si señor.Al abrir la caja torácica,esta aparecía seca,desangrada y al raspar las laceraciones de la espalda,la piel se agrietaba pero no brotaba la sangre.
- Eso es.Pues creo saber el método utilizado para la extracción de sangre.Una técnica utilizada en taxidermia hace decenas de años.
- Disculpe señor.¿Taxidermia ha dicho?.¿El arte de disecar animales?
- Si,Luis.Cuando salimos a la plaza para buscar la presencia de manchas de sangre,recordé una técnica que consiste en hacer incisiones en partes del cuerpo,en orden creciente de profundidad,ayudando a aumentar la hemorragia con ayuda de ácidos,como vinagre -explicó Torres -Mi tío era taxidermista y varias veces me lo detalló.
- Perdone doctor,pero no hemos visto en el cuerpo ningún tipo de herida punzante como la que usted describe.
- ¿Estás seguro?
- No se,señor.
- En taxidermia,las incisiones se realizan en un lugar del animal donde una vez terminado el trabajo apenas se aprecien.Si es cuadrúpedo en el pecho y en la espalda en el caso de animales bípedos.Además,un punto muy común entre ambos es el interior de la boca,un lugar de gran corriente sanguínea.
Torres retiró la gran tela del cuerpo del muchacho y tomó las flechas que se encontraban a los pies de la camilla.
- Sabes que son,¿verdad?
- Claro.Son las flechas que el finado tenía clavadas y que usted extrajo.Probáblemente causaron la muerte.
- Lo siento Luis,pero te equivocas.
- ¿Cómo...?
- Como te he dicho,la técnica se utiliza para desangrar un cuerpo.Como bien sabes el cuerpo humano posee cinco litros de sangre y por dicha técnica,esta persona habrá tardado en morir entre tres minutos y una hora según el caudal sanguíneo.Además si se le han practicado cortes en el interior de la boca,pudo morir ahogado con su propia sangre.
- ¿Y cómo sabe usted que las flechas no causaron la muerte del muchacho?
- Muy sencillo.Es algo que tampoco hemos tenido en cuenta.
- ¿Y es,señor?
- Las saetas se lanzaron cuando el cuerpo carecía ya de sangre,es decir,post mortem.De ahí la ausencia de sangre en ellas.
- Doctor,¿está intentando demostrar que las flechas solo enmascaran las incisiones originales?
- Eso mismo.Por favor ayúdeme.Vamos a abrirle la boca.
FIN CAPÍTULO XVII
- ¡Ya le dije al comisario!Era morena y menuda de no más de metro sesenta,y no,no tenía cojera,ni cicatrices,ni bizquera,ni nada parecido.Era una chica de campo.De Conil de la Frontera.Su padre,gran amigo,la dejó a mi servicio hace más de diez años ya,para que hiciera de ella una mujer.¡Más que una trabajadora es ya como mi propia hija!
- Perdone por importunarle.Acepte mis más sinceras disculpas.
El galeno destapó el rostro al cuerpo que tenía más próximo y descubrió el semblante marmoleo del joven.
- ¡¿Se está usted burlando de mí,doctor?!
- Lo siento,caballero,pero hemos tenido un problema que estamos subsanando y se han debido de cambiar las camillas de lugar.
- ¡No,espere,doctor!Creo reconocer a este joven.Es un trabajador de la salina Belén.
- ¿Está usted seguro?
- Si doctor.He pasado varias veces por dicha salina y hasta he llegado a mantener alguna conversación con él.
- Un momento,por favor.¡Comisario,venga!
Yáñez entró lo más rápido que le permitía su pesado cuerpo y se colocó entre las dos camillas,cogiéndose las rodillas con las manos,en viva sensación de ahogo tras apenas diez metros recorridos.
- ¿Qué sucede Torres?
- El señor cree reconocer al joven.Lo ha relacionado en el entorno de la salina Belén.
- Bien.Por fin alguna noticia .Era raro en un pequeño pueblo como este,que nadie echara de menos a una persona.Cuando termine aquí voy a desplazarme al cuartel a terminar unas diligencias y haré que un hombre me acompañe en breve a la salina para hablar con el propietario.
- Señor Velázquez,ahora sí vamos a ver el rostro de la chica.Como ya le habrá dicho el comisario,los daños recibidos y el avanzado estado de descomposición hacen que no sea una visión agradable,así que prepárese usted para lo peor.
- Gracias.Es de esperar,pero si es necesario para identificar a la joven lo haré.
Torres destapó el rostro del cuerpo que tenía a su derecha y descubrió la fisionomía de una chica de no más de veinticinco años,que a pesar del martirio recibido,todavía guardaba cierta tranquilidad,como si mas que muerta dormitara en un plácido catre.
- ¡Virtudes!¡No,no puede ser!¡¿No Dios,por qué?!
El afectado caballero,tomó la cara de la chica y entre lágrimas besó la herida frente,dejándose caer de rodillas,aferrando fuerte la mano derecha de su protegida que sobresalía levemente del pesado lino.
- ¡¿Por qué?!,¡¿Por qué?!
- Señor Velázquez,tranquilícese por favor.En la policía estamos haciendo todo lo posible para encontrar al responsable de esta muerte.Si puede acompañarme a la comisaría para darme la dirección de los padres de la chica,yo mismo me pondré en contacto con ellos para que decidan si proceder a su sepelio aquí o trasladarla a su ciudad natal.
- Vayamos pues.Pero antes permítame despedirme de ella por última vez comisario.
Velázquez volvió a tomar el rostro de la muchacha como ya hiciera antes y dio dos fraternales besos en las mejillas.
- Por favor comisario,cuando salga haga pasar a mi ayudante.Necesito seguir examinado al chico.Pásese por aquí cuando buenamente pueda y le informo.
- Bien Torres.Buenas tardes.
- Hasta pronto comisario.
- ¿Qué desea doctor?-preguntó Luis González buscando algún desperfecto en la sala de curas mientras entraba.
- Acércate,por favor.¿Recuerdas la falta de plasma en el cuerpo del muchacho?
- Si señor.Al abrir la caja torácica,esta aparecía seca,desangrada y al raspar las laceraciones de la espalda,la piel se agrietaba pero no brotaba la sangre.
- Eso es.Pues creo saber el método utilizado para la extracción de sangre.Una técnica utilizada en taxidermia hace decenas de años.
- Disculpe señor.¿Taxidermia ha dicho?.¿El arte de disecar animales?
- Si,Luis.Cuando salimos a la plaza para buscar la presencia de manchas de sangre,recordé una técnica que consiste en hacer incisiones en partes del cuerpo,en orden creciente de profundidad,ayudando a aumentar la hemorragia con ayuda de ácidos,como vinagre -explicó Torres -Mi tío era taxidermista y varias veces me lo detalló.
- Perdone doctor,pero no hemos visto en el cuerpo ningún tipo de herida punzante como la que usted describe.
- ¿Estás seguro?
- No se,señor.
- En taxidermia,las incisiones se realizan en un lugar del animal donde una vez terminado el trabajo apenas se aprecien.Si es cuadrúpedo en el pecho y en la espalda en el caso de animales bípedos.Además,un punto muy común entre ambos es el interior de la boca,un lugar de gran corriente sanguínea.
Torres retiró la gran tela del cuerpo del muchacho y tomó las flechas que se encontraban a los pies de la camilla.
- Sabes que son,¿verdad?
- Claro.Son las flechas que el finado tenía clavadas y que usted extrajo.Probáblemente causaron la muerte.
- Lo siento Luis,pero te equivocas.
- ¿Cómo...?
- Como te he dicho,la técnica se utiliza para desangrar un cuerpo.Como bien sabes el cuerpo humano posee cinco litros de sangre y por dicha técnica,esta persona habrá tardado en morir entre tres minutos y una hora según el caudal sanguíneo.Además si se le han practicado cortes en el interior de la boca,pudo morir ahogado con su propia sangre.
- ¿Y cómo sabe usted que las flechas no causaron la muerte del muchacho?
- Muy sencillo.Es algo que tampoco hemos tenido en cuenta.
- ¿Y es,señor?
- Las saetas se lanzaron cuando el cuerpo carecía ya de sangre,es decir,post mortem.De ahí la ausencia de sangre en ellas.
- Doctor,¿está intentando demostrar que las flechas solo enmascaran las incisiones originales?
- Eso mismo.Por favor ayúdeme.Vamos a abrirle la boca.
FIN CAPÍTULO XVII


